viernes, 22 de noviembre de 2013

La productividad... Como la medimos

¿Por qué estamos aquí?

 A manera de ensayo en esta columna tratare de colocar temas de Economía que estén en la palestra pública, y tambien de la vida misma,  para incentivar el debate entre los profesionales de la ciencias sociales y porque no decirlo el pueblo mismo, tratado de una forma científica pero llana. desde un lugar en donde se me hace imperativo hablar, Mi rincon... 

La Productividad

Uno de esos dias en el cual la Surealidad se adueña de mi tiempo y atendiendo al llamado de las redes sociales surfeaba por Twitter, cuando me encontré con  el profesor Miguel Palmer, catedrático de la materia de Economía Industrial, Técnico del Ministerio de Economía Planificación y desarrollo, y al cual le guardo gran respeto, pues me dio la oportunidad de externar lo que sé, ante los estudiantes de una de sus secciones de introducción a la Economía, como monitor en la Universidad Autonoma.

El Profesor lanzaba una pregunta por la Red en la cual me causo serias inquietudes: ¿como mido la productividad laboral? La pregunta nacía de una discusión con unos técnicos con el Banco Mundial que estaba sosteniendo sobre cómo medir ese importante indicador... a lo que rápidamente conteste, (como estudiante malo al fin)... que la misma era fácil calcular, mediante su definición: pues es la productividad, el tamaño de la producción entre la cantidad utilizada de factores para obtenerla. Como podemos ver según definición el término productividad es una medida de eficiencia en que se emplean los factores,  por lo que es fácil deducir que la respuesta a la pregunta planteada seria el cociente entre la producción de un país y las horas hombre utilizadas para obtenerla. Ósea si como trabajador le toca cargar sacos de Arena a un camión, su productividad será igual a la cantidad de sacos cargados entre las horas que consumió para hacerlo.

Pero que pasa en el mismo trayecto me surgieron otras preguntas: si damos por sentado la formula Keynesiana de la producción C+I+G+(X-M), NOS DAMOS cuenta que en ella interviene un sector un poco difícil de medir G, que es el gasto público, y es que la producción estatal, como todos sabemos no es tan fácil de medir pues en ella intervienen servicios intangibles que no podríamos medir con dinero como la seguridad ciudadana (muy mala en nuestro país) y otros servicios más,  otro aspecto es que esta fórmula no estima la calidad de dicho producción y un aspecto más importantes es que dividir entre horas trabajadas seria aceptar la conclusión clásica de Ricardo y Marx de que el trabajo es lo único que da valor a la mercancía. (Por lo que sería fácil ser rico… Solo tendríamos que TRABAJAR, tengo mis salvedades sobre el tema, pero en resumen no conozco a nadie que se haya convertido en rico solo trabajando). En fin medir la productividad es importante para nuestro país partiendo desde el punto  que es la fuente de la subida de los salarios reales, indicador que en la última década tiene una tendencia a la baja histórica y la creación de nuevos empleos, pues su estrecha relación con el crecimiento de las ganancias, empuja la curva de demanda del trabajo hacia afuera y a la derecha lo que hace que crezca el salario real y la economía demande más puestos de empleo de calidad… y ni hablar su tarea como controladora de la inflación. En unos momentos en que nuestro país se habla de  subida del salario nominal y que el Presidente Fernández dice que aumento la capacidad de distribución de riquezas en un “300%”, sería interesante descubrir porque la calidad de los salarios no mejoran, y nuestra tasa de desempleo ronda por los 14.7%. (24% en la población joven) ¿Qué rol ha jugado el gasto del estado en este crecimiento?, somos unos Fashionistas (maquillistas, tal como Reading Pantaleón) del PIB.

El crecimiento de la productividad va a depender de factores como la calidad de la población activa, la cantidad de bienes utilizados y la eficiencia con que se utilicen esos bienes, estos tres factores se quedan pequeño cuando internacionalmente nos miden. Aun así seguimos siendo una de las economías más grandes de la región con un PIB que ronda los 60 mil millones de dólares, en la que el estado tiene nomina CB, el Presidente en turno anda disque (no sabemos qué seguridad y retorno tienen esos préstamos, tomando en cuenta la historia del Banco Agrícola y sus deudores) otorgando “crédito” todos los fines de semanas, nuestra deuda publica crece exponencialmente, tanto que ya representa el 34.1% de nuestra producción según el mismo Ministerio de Hacienda (fruto de la aprobación sin lecturas de más y más prestamos), donde los congresistas son una fuente de financiamiento de la dependencia, donde una parte aplaude el alto dispendio en infraestructuras que el presidente Fernández defiende como parte de sus logros, y que otros describen como meramente obedeciente a sus caprichos personales, pero sobre todo donde al Banco Central (quien maneja la economía del país y sus estadísticas) es acusado de ser uno de los fashionistas económicos más destacado de la región. Y el cual hace malabares extraordinario por ganarle la carrera a la inflación, que nos respira en la espalda con tendencia (aunque parezca que no) a sobrepasar la medida esperada para este año. Si a Todo esto le sumamos la teoría de algunos estudiosos de la productividad que dicen que el gasto público en capital produce un triple del efecto en la productividad que el capital privado,  apuntalan mi pregunta  ¿es nuestra productividad un espejismo? Pero en lenguaje más llano ¿CUAL CARAJO ES NUESTRA PRODUCTIVIDAD?

Dejo en ustedes la semilla del debate, espero que podamos sostenerlo.

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